Microsoft: la productividad en el futuro (y mi reflexión)
Hoy estuve revisando los blogs que suelo leer a menudo desde mi cuenta de Google Reader (ha coincidido que hoy, además, han cambiado su diseño). Me topé con un artículo en ALT1040 titulado:
Microsoft: el futuro de la productividad en un vídeo asombroso
El artículo comienza con un vídeo en el que se muestra cuál podría ser el futuro de la tecnología en nuestras vidas. Como ingeniero informático, se me cae la baba pensar en tanta tecnología junta. Sin embargo, ¿será realmente así?
Echadle un ojo al vídeo antes de continuar:
Como habréis podido ver, se presenta un mundo idóneo, sin prisas ni preocupaciones, donde eres atendido de manera exquisita (taxista y recepción del hotel), pero… ¿estamos ciegos?
Desde hace unas décadas, la vida se ha vuelto una carrera constante, donde el trabajo nos axfisia e intenta exprimirnos. Ya no trabajamos para vivir, sino que vivimos para trabajar. ¿No es esto algo realmente triste?
¿Realmente creemos que el futuro va a ser tan bonito como nos lo pintan? ¿Todos rodeados de tecnología y viviendo vidas de ensueño?
Cada día los sueldos son más bajos, y más míseros. ¿De verdad creemos que la sociedad va a llegar a ese estatus que se nos muestra en el vídeo? Sólo algunos, porque cada día hay más ricos, pero también más pobres. Quienes lleguen al estatus que el vídeo muestra serán quienes tengan más dinero, colocados en muy buenos puestos de trabajo y con un sueldo “chachi”.
Mientras, el resto de la sociedad estará en la miseria (¿es esto sostenible?). Y es lo que siempre ha sucedido, lo que siempre hemos ido cultivando. Y eso sin mencionar a los países subdesarrollados, ¿dónde los dejamos?
El vídeo de Microsoft llegará a cumplirse, pero ¿a qué coste? El ser humano siempre tiende a la codicia, siempre tiende a querer más, a ser más rico y poderoso. Y eso es lo que siempre ha hecho que haya una grandísima diferencia dentro de una misma sociedad: ricos y pobres.
Creo que es posible llegar al punto que Microsoft propone, pero deberíamos hacerlo cambiando este mundo, y eso no es posible.
Por ello es que mi esperanza está en Dios. Este mundo no tiene arreglo, y vamos en caída libre, hacia el fondo. Lo vemos, pero volvemos la cabeza y miramos a otro lado. La ignorancia nos hace felices… pero sólo por un tiempo.
Reflexiona, y piensa si quieres poner tu esperanza en este mundo sin rumbo, o en aquel que nos creó y nos dio un aliento de vida.









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